Peter's profileBienvenidos a mi lado os...PhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    September 28

    Las aventuras del hombre suburbano. Capítulo 1

    El hombre suburbano vive en los suburbios, como su nombre lo indica. Tiene todo lo que necesita: una casa con jardín, un auto, esposa, hijos, vecinos, alguna amante ocasional. Trabaja en el centro, por lo cual diariamente debe recorrer 20, 30, 40 ó 50 Km. de ida y de vuelta entre su casa y la oficina. Pero no viaja en auto, por que cuida el medioambiente. Entonces va en un charter. Es más caro que el transporte público, pero por lo menos viaja rodeado de gente de su mismo estrato social. Además el hombre suburbano no tiene grandes problemas de dinero, ya que gana lo suficiente como para cubrir sus gastos mensuales, incluyendo medicina privada, seguridad privada y educación privada para sus hijos (el estado no le brinda buenos servicios, entonces tiene que recurrir a las opciones privadas). Además, logra ahorrar algún dinero todos los meses como para cambiar el auto por uno nuevo cada tres o cuatro años.

    El hombre suburbano tiene más de 40. Ostenta orgulloso una pequeña pancita (propia de casi todo hombre casado), pero practica deportes para no dejar que crezca demasiado.

    Podría decirse que el hombre suburbano tiene su vida hecha. Pero ¿significa esto que su vida es monótona? Para nada. El hombre suburbano también vive aventuras, de las cuales nos iremos ocupando en este y en próximos capítulos. Por ejemplo, una de las grandes aventuras del hombre suburbano es ir de compras al supermercado.

     

    Primera aventura: el supermercado

    Los sábados por la mañana, después de lavar el auto, el hombre suburbano va de compras al supermercado. Su primer desafío consiste en estacionar. El hombre suburbano debe dejar el auto bajo un techito –aunque el día esté nublado o haga frío– y bien cerca de la puerta del súper. Para conseguir ese lugar es capaz de dar vueltas y vueltas por el estacionamiento hasta que se libera alguno de los lugares que considera adecuados, o hasta que se le acaba la nafta. Lo que ocurra primero.

    Luego de estacionar, el hombre suburbano toma un carrito y comienza a hacer las compras, siguiendo la lista de artículos que le armó su esposa. Es cuidadoso de colocar por separado, en el carrito, los alimentos refrigerados o congelados, los alimentos secos, y los productos de limpieza o higiene.

    El hombre suburbano compra de forma inteligente. Al comparar productos, se fija en el precio por unidad, en lugar de fijarse únicamente en el precio final del producto. Además, no se deja engañar por las ofertas de los supuestos “envases económicos” que traen más cantidad, pero a un precio mayor.

    Cuando ya reunió todos los productos de la lista (más algún regalito barato para su amante), el hombre suburbano se dispone a elegir una caja. Para tardar lo menos posible, estudia cuidadosamente las filas formadas en cada caja y el contenido de los carritos, haciendo un rápido cálculo de cantidad de carritos por cantidad estimada de productos. También controla los medios de pago que ofrece cada caja, puesto que sabe que se demora más en una caja donde cobran con tickets que en una donde sólo cobran en efectivo.

    Cuando por fin pasó por la caja y colocó todos los productos en el baúl de su auto, emprende el regreso a su casa para comenzar a hacer el asado. Pero ése es tema para el próximo capítulo.

    September 26

    Chistes machistas (y sí, no podían faltar)

    Machis Es inevitable que en el blog de un hombre haya al menos un post con chistes machistas. Y mi blog no podía ser la excepción. Pero me resistía a hacer un simple cut & paste de cuanto chiste machista haya publicado por ahí, y decidí hacer una cuidadosa selección.

    Por ejemplo, hay algunos chistes que son muy degradantes para la mujer, entonces preferí evitarlos. Por ejemplo:

     

    ¿Cómo se le da libertad de expresión a una mujer? Se le saca la pija de la boca.

     

    Qué falta de respeto… (aunque está bueno!! Jejejeje…)

    También me decidí a evitar los que yo denomino chistes “reversibles”, es decir, que pueden usarse tanto como machistas como feministas. Un par de ejemplos:

     

    ¿Qué hace (un hombre/una mujer) después de hacer el amor? Molestar.

     

    ¿Por qué los chistes (machistas/feministas) ocupan sólo dos líneas? Para que (las mujeres/los hombres) logren entenderlos.

     

    Hay montones de chistes como estos publicados en cientos de páginas diferentes, así que pensé que no valía la pena ocupar este espacio con ellos. Algunos también pueden adaptarse fácilmente para convertirlos, por ejemplo, en chistes de gallegos o de argentinos.

    Los mejores chistes machistas, en mi opinión, son los que se basan en la impericia de las mujeres para conducir automóviles. Cito un par de ejemplos, que más que chistes son hechos de la vida:

     

    Las últimas palabras que se registraron en la caja negra del Challenger antes de explotar fueron: “déjenla que maneje ella”.

     

    Después de estacionar el coche, una mujer le pregunta a su marido:

    –Mi vida, ¿Lo dejé muy lejos de la vereda?

    Y el marido le contesta:

    – ¿De cuál de las dos?

     

    Van 4 mujeres en un coche. ¿Quién maneja? ¡¡LA GRÚA!!

     

    Una mujer le está preparando unos huevos fritos a su marido, cuando de pronto, éste entra en la cocina y dice:

    –¡¡Cuidado, cuidadooo!!

    ¡¡Ponle un poco más de aceite, por Diosss!!

    ¡¡¡Estás cocinando demasiados al mismo tiempo!!!

    ¡¡Dalos vuelta, dalos vuelta ahoraa!!

    ¡¡Necesitamos más aceite, por Dios, se van a pegaarr!!

    ¡¡¡Cuidadooo, cuidadooo, dije cuidadoooooo!!!

    ¡¡¡Nunca me haces caso cuando cocinas, nunca!!!

    ¡¡¡Cuidado, dales la vuelta!!!

    ¡¡¡Rápido!!!

    ¡¡¡Estás loca!!! ¿Perdiste la cabeza?

    ¡¡¡¡No te olvides de echarles saaalll!!!!

    ¡¡¡Sabés que siempre te olvidás de la sal, usá la sal, usá la maldita saall!!!

    La mujer lo mira con asombro:

    –¿Qué mierda te pasa? ¿Te pensás que no puedo freír un par de huevos?

    El marido sonríe y contesta calmadamente:

    –Sólo quería mostrarte lo que se siente cuando voy manejando con vos en el coche.

     

    Y éstos son, finalmente, algunos otros chistes que me causaron alguna sonrisa:

     

    Está Adán en el Paraíso, solo y aburrido, así que busca a Dios y le dice:

    –¿Por qué no me haces un compañero?

    Y Dios le contesta:

    –No hay problema, pero te va a costar un ojo, una pierna, un pulmón y las dos manos.

    Adán se queda pensativo un rato, hasta que vuelve a preguntar:

    –¿Y por una costillita que me darías?

     

    ¿Qué diferencia hay entre una princesa y una bruja? Cinco años de Matrimonio.

     

    ¿Por qué el hombre soltero está siempre delgado y el casado siempre gordo? Por que el soltero llega a casa, abre la heladera, dice: “siempre lo mismo” y se va a la cama. El casado llega a casa, se va a la cama, dice: “siempre lo mismo” y se va a la heladera.

     

    Normalmente los hombres querrían tener una señora en las fiestas, un ama de casa en la cocina y una puta en la cama. Pero lo que consiguen es una señora en la cocina, una puta en las fiestas y un ama de casa en la cama.

    September 25

    Sexo trantri… trinti… tanti… bueno, eso que hacen los hindúes

    Por ahí leí que Sting es un fanático cultor del sexo tántrico (por fin, me salió!) y que la pone varias veces por día, todos los días, y que capaz que hasta se queda con ganas de más, a pesar de que tiene como 70 años. Y el muy desgraciado, cuando tocó con The Police en diciembre pasado en River, te digo que lo ví y está como si tuviera 20 años… canta con la misma voz, salta, corre y se banca un show que a mí me dejó muerto de solo estar en el campo vitoreándolo. Los otros dos integrantes de Police también se bancan los shows, pero están mucho más arruinados que Sting. Digamos, al menos acusan la edad que tienen.

    Así que parece que todo el secreto del líder de Police está en el Tantra. ¿Pero qué carajo es eso? La otra vez le dije a la patrona: “esta noche vamos a hacer sexo tántrico”, y prendí un sahumerio. Y la verdad que la cosa no cambió mucho con respecto a todas las otras veces que le damos a la matraca. Así que decidí investigar un poco más, pues estaba convencido de que algo debía de haber detrás de todo esto.

    Lamento decir que no encontré nada útil. Parece que todos los que escriben sobre Tantra y sexo tántrico saben tanto como yo del tema. Aparte es gracioso, por que todos dicen cosas distintas creyendo que lo que cuentan es realmente sexo tántrico, y la verdad es que los consejos que dan parecen los que se mandan por SMS a través de servicios tipo “mandá PLACER al 44444”.

    Por ejemplo, en el sitio de Discovery Health encontré estos consejos:

     

    Experimente con tacto erótico para apreciar plenamente a su pareja. Esta práctica los ayudará a volverse mejores amantes. Guíe a su pareja turnándose para estimularse el uno al otro. Describa exactamente cómo quiere ser tocado. Por ejemplo, pida a su amante que acaricie su clítoris o su pene (o cualquier zona erógena), pidiéndole a él o a ella que aplique más o menos presión, que se mueva según un patrón específico, que use la lengua, etc. Agradezca a su pareja y hágale saber con palabras o sonidos que está disfrutando de las caricias.

     

    ¿Eso es sexo tántrico? Dejame de joder… esos son consejos de lo más elementales para lograr una excitación previa al acto sexual, ma qué tantra ni tantra…

    Después, en otro lugar, leí que el tantra lograba que el sexo sirviera para “expandir la conciencia y para entrelazar las polaridades del macho y de la hembra en una forma armoniosa”. Está bien, pero para mí el sexo se inventó para alegrarnos un poco la vida, para que la pasemos bien (y bueno, también para hacer bebés). O sea, a mí me gusta hacer yoga, lo practico habitualmente, me parece fantástica la meditación y me gustaría saber más sobre cómo meditar, pero pienso que una cosa es el yoga y la meditación, y otra cosa es el sexo.

     

    Ahora bien…

    Como soy una persona de mente (¿o demente?) muy abierta, si hay por ahí alguna dama que esté convencida de que el sexo tántrico es algo que realmente vale la pena practicar, y está dispuesta a intentar convencerme, no tengo ningún problema en que lo haga... Que me dija fecha, hora y lugar y ahí estaré para que me muestre qué onda con el tantra y el sexo tántrico.

    September 16

    Las leyes del más allá

    fantasma La vida después de la muerte supuestamente está regida por ciertas leyes que los que estamos aún vivos desconocemos completamente. Sin embargo, sospechamos algunas de estas leyes, por influencia de lo que dicen quienes han estado muertos por cuestión de segundos y luego volvieron a la vida, o por lo que nos hacen creer la literatura y el cine.

    Algunas leyes son claramente recursos necesarios para que un argumento cierre en forma coherente. Por ejemplo, en “Sexto sentido”, una de las leyes determinaba que los fantasmas no podían verse unos a otros; lógico, de lo contrario Bruce Willis hubiera sabido desde el comienzo que él también era un fantasma. Otro ejemplo: en “Ghost”, los fantasmas quedaban de alguna forma debilitados luego de poseer por un rato un cuerpo ajeno; esta ley fue necesaria para otorgarle a la historia un cierto suspenso sobre el final de la película.

    Pero hay una de las leyes del más allá que me preocupa ciertamente. Tal ley es la que determina la permanencia o no de personas muertas en el mundo de los vivos. Es comúnmente aceptado que los fantasmas permanecen entre nosotros, haciéndose ver a veces con su translúcida presencia, hasta tanto puedan resolver alguna cuestión que les ha quedado pendiente. Por ejemplo, algún terrible secreto guardado durante toda la vida, que no han alcanzado a revelar antes de que golpearse la cabeza contra la canilla de la ducha.

    Lo que no está para nada claro es la definición de “cuestión pendiente”. Uno se imagina que las cuestiones pendientes deben tener cierto grado de importancia como para determinar que uno pase un tiempo indefinido asustando a los pobres vivos. Supongo que si, por ejemplo, me muero sin haberme puesto al día con la patente del auto, no deberé quedarme rondando mi auto como un fantasma hasta que logre pagar las cuotas que debo. O, si me electrocuto con la cortadora de césped antes de terminar de arreglar mi jardín, no creo que sea necesario quedarme asustando a todo el que pase por ahí diciendo con voz de fantasma: “terminá de cortar el paaaastoooooo…”

    Supongo que lo de “cuestión pendiente” debe ser algo netamente subjetivo. O sea, todo depende de lo que la propia consciencia considere cuestión pendiente al momento de morirse. Yo sé de una razón que me haría quedarme como fantasma en el mundo de los vivos por algún tiempo: encontrar a esa chica que conocí durante mi viaje de egresados en Bariloche, con quien pasé momentos hermosos, pero a quien no llegué ni siquiera a besar. Si 23 años después de ese viaje aún no la he olvidado, es indudable que se trata de una cuestión pendiente. En cuanto me muera, mi espíritu comenzará a buscarla hasta poder encontrarla y besarla con labios de fantasma. El asunto es que seguramente estará bastante cambiada, después de tantos años sin verla… bueno, es un riesgo que deberé correr.

    Diariamente deberíamos pensar en qué cosas tenemos pendientes en la vida, que podrían hacer que nos quedemos en el mundo aún después de muertos, y hacerlas mientras podemos, por que es posible que cuando seamos fantasmas tengamos algunas dificultades prácticas para llevarlas a cabo.

    September 12

    ¡A coger que se acaba el mundo!

    En estos días empezó a funcionar el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por Large Hadron Collider), esa calesita gigante por donde circulan a gran velocidad y con un frasquete de novela (-271°) unos haces de protones. Por ahora estos haces están dando vueltas nomás, pero el objetivo es hacerlos chocar a ver qué pasa. Supuestamente, lo que quieren hacer con ese choque es probar la existencia de una partícula aún desconocida, vaya uno a saber para qué. Dicen que quieren reproducir el primer instante del big-bang, esa explosión que dio origen al universo. Lo cierto es que el proyecto está bancado por 8.000 palos verdes recaudados por los gobiernos de distintos países, así que la cosa debe ser seria. Yo pienso que todos los científicos de partículas que trabajan en este asunto saben que nadie entiende nada del tema, entonces armaron un tubo circular gigante que hace ruidos y prende lucecitas, y con eso convencieron a todo el mundo para que les aporten ese enorme vagón de guita. Son re-fumones, pero seguro de boludos no tienen un pelo.

    Al margen de mi opinión personal está el temita del fin del mundo. Dicen que cuando choquen los protones se va a producir un agujero negro, el cual eventualmente podría chuparnos a todos y transformarnos en antimateria. Los científicos que trabajan en el colisionador dicen que eso jamás ocurrirá, que el agujero negro va a ser minúsculo y que no tiene posibilidades de crecer hasta tragarnos. Al respecto, el profesor Brian Cox, de la Universidad de Manchester, dijo: “cualquiera que piense que el LHC va a destruir el mundo es un pelotudo”. Lo dijo en inglés, pero la idea fue esa.

    Lo que más me sorprende es hasta qué punto nos importa tres carajos si el mundo se va a acabar o no. Y me incluyo, eh. Hay algunos que se preocupan y amenazan de muerte a los científicos, pero son los menos. Si algo así hubiera ocurrido hace algunos siglos, la gente se hubiera amuchado para apedrear públicamente a los responsables del experimento, tildándolos de herejes y acusándolos de querer destruir al mundo. Hoy, en cambio, todos opinamos que, si el mundo se va a transformar en un agujero negro, y bueno, que se transforme nomás. ¡Eh, gato! ¡Dale chabón, hacé chocar a los protones, rompé todo, boló! El día de mañana tal vez nos despertemos convertidos en antimateria, o tal vez ni nos despertemos… ¡qué importa!

    Por lo menos, que esto sirva para que aprendamos a vivir cada día como si al día siguiente se fuera a acabar todo, lo cual pienso que es una buena costumbre.

    September 05

    Fantasias en el colectivo

    Viajar en colectivo es una experiencia fascinante. Obviamente, no cuando esto lleva a pensar en uno mismo como una sardina envasada al natural, sino cuando, ya desde antes de subir, se ve que hay espacio suficiente para sentarse y pensar en las cuadras que pasan como si fueran años de la propia vida: algunas fugaces, otras lentas y llenas de baches, y aun otras, en las que uno cree haber tomado el ramal equivocado.

    Ya desde el comienzo, la travesía se anuncia como una experiencia metafísica. La máquina tragamonedas y emiteboletos ordena: “indique su destino al chofer”. Es la perfecta oportunidad para meditar sobre la predestinación y el libre albedrío: “le puedo decir al chofer cuál deseo yo que sea mi destino, pero, ¿y si estoy predestinado a algo diferente?” Claro que no todos los choferes están dispuestos a escuchar estas disquisiciones, o a esperar a que uno encuentre la respuesta en un tratado de filosofía. En mi caso personal, suelo confesarle al chofer que mi destino es llegar hasta Independencia y Lima.

    Cumplida esta formalidad, viene la mejor parte: elegir en qué rincón de ese mundo de veinte asientos se desea esperar el arribo al inefable destino. Hay quienes eligen asientos delanteros, dispuestos a afrontar lo que sea; otros, enfilan seguros hacia atrás, para poder observar (sin participar) lo que ocurre en otros distritos del vehículo.

    Curiosamente, siempre que podemos, elegimos sentarnos solos. Sin embargo, lo más emocionante de la experiencia de viajar en colectivo consiste en elegir un acompañante, cuando sólo quedan asientos dobles ocupados a medias. En ese momento, damos una fugaz mirada a cada rostro expectante. Igual que cuando, en la infancia, hacíamos pan y queso para elegir quién jugaría al fútbol en nuestro equipo, vemos gestos que parecen decir “elegime a mí”, y otros que más bien expresan “ni se te ocurra”. También hay gestos aparentemente indiferentes. Pero lo cierto es que cada una de esas expresiones la fabricamos nosotros, según nuestra preferencia por una u otra persona. Nos preguntamos: “¿a quién honraré con el placer de mi compañía?”

    Como ocurre en la vida, cada quien tiene su escala de prioridades para elegir a quién acompañar durante ese breve viaje. No temo dar a conocer la mía: en primer lugar, mujeres de edad inferior a la mía, preferiblemente de buen aspecto; en último lugar, dormilones babeantes y madres con bebés en brazos. Entre esos dos extremos, casi no hago distinciones.

    Muchas veces, uno se encuentra formando parte del conjunto de rostros que esperan sentados la decisión de quien busca un asiento. Cuando sube nuestro acompañante ideal, ponemos nuestro mejor semblante; cuando no, tratamos de parecernos a quien (según nuestros propios parámetros) estaría al pie de la lista; por ejemplo, un dormilón babeante.

    Muy de vez en cuando, ocurre el milagro: sube nuestro acompañante ideal, se deja convencer por la cara amistosa que mostramos y ocupa el lugar que le estuvimos guardando. Nuestro corazón salta de alegría, y comienza una conversación mental entre uno y su imaginación.

    “Hola.”

    “Hola” -contesta la voz imaginaria de la otra persona.

    “Estuve guardando este asiento especialmente para vos” -pensamos con voz seductora.

    Una expresión accidental (quizás) de la otra persona puede cambiar el tono del diálogo.

    “¿Por qué me esquivás la mirada? ¿Acaso hice algo malo?” -reprocha uno, siempre mentalmente.

    Ocasionalmente se libera un asiento que, vaya uno a saber por qué, es preferido por nuestro acompañante. En un gesto de total desprecio, la persona en cuestión se levanta y cambia de asiento, dejándonos sin otra compañía que la de un recuerdo.

    También puede ocurrir que, aún ante la tentación de pasar a ocupar el asiento más cómodo y con mejor vista, esta persona sigue a nuestro lado, soportando quizás el haberse sentado encima de la rueda. Entonces, ocurre lo inevitable: alguno de los dos, en algún momento, debe bajarse.

    De nuevo, puede ocurrir un milagro. Tal vez el destino nos toque el hombro a los dos en la misma esquina y, quizás, caminando hacia la puerta de atrás, nuestras manos se crucen queriendo tocar el timbre para descender.

    September 04

    No sos vos, ¡¡es el Alelo 334!!

     

    GenInfiel

     
    Hoy vi en un rincón escondido del diario una noticia que, en mi opinión, debería haber ocupado toda la primera plana: unos científicos suecos descubrieron que la infidelidad en los hombres es causada por un gen, llamado alelo 334, el cual está presente en 2 de cada 5 hombres. Cuando lo leí no lo podía creer... ¡Es como una licencia para piratear! ¡Es la excusa perfecta! Si mi mujer me encuentra en la cama con dos minas, yo le digo: "mi amor, es un problema genético, es el alelo 334", y listo el pollo!!!!
     
    Además, por ser un asunto genético, seguro es hereditario. Entonces, como mi viejo le fue infiel a mi vieja, quiere decir que él tiene el gen, por consiguiente yo también lo debo tener. En conclusión, ¡puedo salir a garchar a diestra y siniestra, a tontas y a locas ("que vivo, son las más fáciles", diría Rabinovich...), y nadie me puede decir nada, por que tengo un problema genético! Es genial!!!
     
    Yo me pregunto si estos científicos suecos no habrán sido financiados por algún piratón adinerado, al cual atraparon en plena acción extra-matrimonial y tuvo que inventar rápido alguna excusa para zafar. Lo primero que le habrá venido a la mente fue que se debía a un asunto genético, y luego le garpó a estos investigadores para que respaldaran su argumento.
     
    Obviamente, tras la divulgación del asunto del alelo 334, aparecieron millones de reflexiones como la mía. En los vínculos de abajo destaco sólo algunas.
    Al menos me quedo contento por que, de todas las reflexiones que vi publicadas sobre este tema, creo que el título de la mía es el más original...
     
     
    Los cuernos vienen de los genes
     
    Una excusa perfecta para ser infiel
     
    Ojo: Infidelidad es genética
     
    September 02

    Me amigué con el sistema

    Juro solemnemente no volver a intentar violar el código de conducta de Windows Live Spaces colocando en mi espacio imágenes obscenas u ofensivas, tales como las que he publicado en ocasiones anteriores que ocasionaron el cierre temporario de mi espacio. Prometo no volver a cometer acciones de tal bajeza, como exhibir fotos en donde figuran cabezas de garcha o pezones femeninos, so pena de eliminación total y definitiva del espacio virtual. Estas declaraciones las estoy haciendo por mi propia voluntad, sin que medie ninguna clase de amenaza ni física ni psicológica por parte de los queridos amigos administradores de Windows Live Spaces. Windows Live es la mejor comunidad on-line del universo. Repito: Windows Live es la mejor comunidad on-line del universo. Salve oh rey Microsoft.